Los tubos de acero galvanizado se clasifican en dos tipos: tubos de acero galvanizados por inmersión en caliente y tubos de acero galvanizados en frío. Los tubos de acero galvanizados en frío, también conocidos como tubos de acero electrogalvanizados, tienen un bajo contenido de zinc, aproximadamente de 10 a 20 g por metro cuadrado, lo que da como resultado una resistencia a la corrosión inferior en comparación con los tubos de acero galvanizados por inmersión en caliente. Estos últimos cuentan con una resistencia a la corrosión superior. Más allá de eso, ¿cuáles son las otras diferencias entre los dos?
Diferencias entre tubos de acero galvanizados en caliente y en frío
En primer lugar, difieren significativamente en sus procesos de producción. El zinc utilizado en la galvanización por inmersión en caliente se obtiene a una temperatura que oscila entre 450 y 480 grados, mientras que el zinc utilizado en los tubos de acero galvanizados en frío se aplica mediante un proceso de galvanoplastia a temperatura ambiente.
En segundo lugar, existe una diferencia sustancial en el espesor del revestimiento de zinc. Los tubos de acero galvanizados por inmersión en caliente tienen un revestimiento de zinc más grueso que los galvanizados en frío.
En tercer lugar, varían en la suavidad de la superficie. La superficie de los tubos de acero galvanizados en frío es significativamente más rugosa que la de los tubos galvanizados en caliente.
En cuarto lugar, existe una diferencia de precio considerable. Los fabricantes suelen evitar el uso de la galvanoplastia para las tuberías galvanizadas en caliente para garantizar la calidad. Por el contrario, las empresas más pequeñas con equipos obsoletos suelen recurrir a la galvanoplastia, lo que hace que las tuberías de acero galvanizadas en frío sean más baratas.
En quinto lugar, los tubos galvanizados en caliente están completamente recubiertos con zinc, mientras que los tubos galvanizados en frío solo están recubiertos en un lado.
En sexto lugar, sus propiedades de adhesión son distintas. Los tubos galvanizados en frío presentan una adhesión inferior en comparación con los tubos galvanizados en caliente debido a la capa de zinc delgada y fácilmente desprendible, que simplemente se adhiere a la superficie del sustrato de acero de forma independiente.
Las tuberías galvanizadas en frío se someten a un proceso de galvanoplastia, lo que da como resultado un recubrimiento de zinc solo en la superficie exterior, no en la pared interior. Por el contrario, las tuberías galvanizadas por inmersión en caliente se someten a un proceso de galvanización por inmersión en caliente, lo que garantiza el recubrimiento de zinc tanto en las paredes interiores como en las exteriores. Las reglamentaciones prohíben el uso de tuberías galvanizadas en frío para tuberías de gas y agua debido a su baja resistencia a la corrosión, la facilidad de pelado del zinc y los posibles riesgos de seguridad.
En resumen, las diferencias clave radican en el espesor del zinc, la suavidad de la superficie, el precio, la resistencia a la corrosión y las propiedades de adhesión.




